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«INDIGNACIÓN EN MAIPÚ» HUMILLACIÓN, DESIDIA Y EL CLAN POLÍTICO DETRÁS DEL GERIÁTRICO «MARTÍN RAPALLINI»

¿Quién cuida a nuestros abuelos? Una gravísima denuncia en principio pública, expone el trato inhumano, la violación de la intimidad de los residentes y un entramado de nepotismo y presuntas causas judiciales que la gestión municipal intenta tapar.
Una situación aberrante y dolorosa ha salido a la luz en Maipú, rompiendo la confianza de las familias que entregaron a sus seres queridos al cuidado de profesionales que debían protegerlos, respetarlos y acompañarlos con dignidad. Hoy, esa dignidad fue pisoteada en una institución pública, pero el escándalo escala directo a lo más alto del poder local.
Una «broma» perversa y la vulneración de los abuelos,
porque la valentía de una residente que se animó a romper el silencio, detalla cómo una empleada de la institución forzó y armó una situación para que la mujer se besara en la boca con otro residente (un paciente con un cuadro avanzado de Alzheimer que ni siquiera puede comprender su entorno). No conformes con vulnerar la voluntad de la abuela, le tomaron fotografías sin su consentimiento.
Lejos de quedar en un hecho aislado, la imagen comenzó a circular entre empleados y personal administrativo, convirtiéndose en motivo de burlas, humillaciones y entretenimiento a costa de dos adultos mayores en situación de absoluta vulnerabilidad. La abuela se enteró de la peor manera, un propio miembro del lugar le mostró la foto, dejándola sumida en la angustia y la profunda vergüenza. Al exigir respuestas, la familia recibió evasivas; recién después de 20 días de hermetismo las autoridades convocaron a una reunión que no aclaró absolutamente nada. Esto no fue una broma, fue una invasión explícita a la intimidad y a los derechos humanos de la tercera edad.
Nombre de elite y desidia municipal, porque al geriátrico de la discordia, es fundamental ponerle nombre y apellido al trasfondo institucional. El lugar es de carácter municipal, emplazado en lo que fuera el antiguo Prado Español, esas tierras fueron donadas por la familia Rapallini bajo una exigencia estricta que repiten ante cualquier donación, el lugar debe llevar obligatoriamente el nombre y apellido de un miembro del clan.
Por eso, el establecimiento se llama oficialmente «Residencia de Adultos Mayores Martín Rapallini», en honor al actual presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA). Martín es, ni más ni menos, que el hermano de Matías Rapallini, el intendente de Maipú (hoy en uso de licencia). Con la salida temporal de Matías, la intendencia interina quedó en manos de Lorena Otermín.
¿Nepotismo al palo y cuentas con la Justicia?
El manejo de este geriátrico es solo el reflejo de una estructura que se siente dueña del pueblo. Hablamos de una dinastía familiar que perpetúa el poder, porque Matías Rapallini transita actualmente su tercer mandato como intendente, habiendo sucedido directamente a su hermano, Aníbal Rapallini, quien previamente gobernó durante dos mandatos consecutivos. Veinte años de hegemonía familiar en Maipú.
Pero el blindaje político se está agrietando. Tanto el intendente en licencia, Matías Rapallini, como la actual intendenta interina, Lorena Otermín, fueron recientemente procesados por la justicia. ¿El delito? Un hecho gravísimo contra la democracia, la retención indebida de Documentos Nacionales de Identidad (DNI) a cientos de personas, en su gran mayoría empleados municipales que no simpatizaban con el color político del oficialismo local, maniobra con la cual les impidieron ejercer su derecho al voto.
El desmanejo y la impunidad política impactan de lleno en la salud de los abuelos. Información clave analizada por Radio City.
Se expone que las irregularidades y los destratos son moneda corriente ante la complicidad de la cadena de mandos, porque mientras la intendencia intenta cortar el hilo por lo más delgado sancionando solo a la enfermera que sacó la foto, protegiendo por ideología política a la jefa de enfermería y al director del hogar (un joven cuya idoneidad para el cargo es fuertemente cuestionada por carecer de preparación específica).
Se denuncia también traslados inhumanos, el sustento del caso revela prácticas aberrantes, como derivaciones al hospital local ordenadas por enfermería sin la correspondiente anuencia médica. Se constataron casos de abuelos trasladados en ambulancia, completamente desnudos y apenas cubiertos por una sábana, para luego quedar desamparados en salas comunes sin historia clínica para colmo de males, los abuelos derivados debieron padecer un frío extremo dentro del nosocomio local porque la empresa Camuzzi cortó el servicio de gas debido a pérdidas masivas y peligro de asfixia, obligando a los médicos a ordenar el retorno urgente de los pacientes al geriátrico para evitar brotes de neumonía.
En Radio City Dolores FM 93.3 vamos al hueso, entonces para quienes manejan Maipú como si fuera una estancia propia, ¿los abuelos son solo un número de facturación o un estorbo que se puede usar para el entretenimiento del personal? Las familias están uniendo fuerzas para iniciar acciones legales firmes frente al desprecio sistemático hacia la tercera edad en la Residencia Martín Rapallini. Los adultos mayores merecen ser cuidados con respeto y consideración, no abandonados a la desidia de un clan político procesado.
Compartí esta publicación. Que el poder no tape la verdad.

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